Un día en el delta de Tigre

A veces llegan a Buenos Aires viajeros amigos que he conocido en otras rutas. Algunos, principalmente los que se quedan digamos unos cinco o seis días, suelen consultarme sobre «algún otro lugar cercano» que puedan conocer. Si bien hay varios puntos interesantes en los alrededores, mi recomendación suele ser siempre la misma: Tigre y el delta. Considero que es un mini-viaje muy interesante para ir y volver en el día, llegando a encontrar un ambiente muy diferente al del cemento de la gran ciudad.

Tigre es un municipio de la provincia de Buenos Aires, ubicado a unos 30 kms. de la capital. Parte de su territorio está compuesto de islas de baja altitud, separadas por ríos y arroyos. Llegar hasta allá es bastante sencillo, la mejor opción es utilizar el tren Mitre que sale de la estación Retiro, con una frecuencia de más o menos 15 minutos y un trayecto hasta Tigre (que es la última parada) de casi una hora. El costo es económico, porque es un servicio de uso diario para muchas personas que van y vuelven de sus trabajos. La ubicación de la estación Tigre es muy buena, cerca de la ribera del río y de los embarcaderos.

Al llegar se puede aprovechar la primera parte del tiempo para caminar un poco, bordeando la costanera por ejemplo. En ese paseo se pueden ver los distintos clubes de remeros y puertos de barcos deportivos. Además se nos presentan muestras de arquitectura en casonas de estilo señorial bastante bien conservadas. Caminando un poco más se llega al Puerto de Frutos, donde antiguamente se vendían frutas pero que hoy es casi todo de muebles de mimbre, caña o junco y otras artesanías locales. Esta zona ha sido bastante explotada turísticamente en los últimos años, por lo cual se instalaron también muchas casas de comida y bares. Después de andar un poco por el Tigre de tierra firme, lo más recomendable es hacer alguna navegación.

La navegación por el delta puede hacerse de dos maneras diferentes, con un servicio de catamarán turístico o por cuenta propia usando las lanchas colectivas. Ambas son interesantes y dependerá de las ganas y las posibilidades (de tiempo y dinero) de cada viajero elegir la que más le convenga.

El embarcadero de donde salen los catamaranes se encuentra al otro lado del río, cruzando el puente según se baja de la estación de tren. Los paseos pueden ser de una o dos horas. El trayecto corto navega por los ríos Tigre, Luján y Sarmiento, donde se podrán observar los clubes, los recreos y las casas de fin de semana ubicadas en las islas. El recorrido más largo le agrega los ríos San Antonio y Canal de Vinculación, ingresando hacia el interior del delta a una escenografía más verde y natural. La diferencia en el precio entre ambos paseos no es muy significativa, por lo que si se puede es aconsejable hacer el de dos horas.

Para las lanchas colectivas hay que dirigirse a la estación fluvial, que se encuentra a unos 200 metros de la estación de tren. Desde allí parten embarcaciones medianas que recorren los diferentes ríos del delta y nos pueden transportar hacia cualquiera de sus islas. Actualmente funcionan tres empresas: Delta Argentino, Interisleña y Jilguero. Con estos servicios se pueden realizar navegaciones bastante extensas, utilizando el mismo medio de transporte que los isleños que habitan el delta y lo recorren día a día. También es posible bajar en alguna de las islas para recorrerla a pie, aunque hay que tener en cuenta que no todas tienen espacios de paso público.

En el caso de querer visitar islas recomiendo la zona de Tres Bocas, donde el Arroyo Abra Vieja confluye con el Río Sarmiento. Es un lugar bastante agreste, con casas coloridas y puentes peatonales que conectan los caminos sobre los arroyitos. Me parece ideal para una buena caminata, respirando aire puro y escuchando el correr del agua, aunque también resistiendo a los mosquitos. La limpieza del río en esta parte es un tema discutible, pero en días de mucho calor es inevitable querer darse un chapuzón. Lo he hecho, y no era el único. Tres Bocas cuenta también con un bar de comidas y una proveeduría para comprar otros alimentos. En el caso de querer permanecer alguna noche, hay hosterías y cabañas en alquiler donde poder alojarse.

Tigre siempre me parece la mejor alternativa para pasar un día fuera de la ciudad. No sólo para quienes nos visitan desde otras partes, sino también para quienes vivimos en la vorágine urbana cotidianamente y que a veces necesitamos relajar los sentidos en lugares así. Está cerca, es económico llegar y ofrece un montón de actividades para hacer. 

No voy a olvidarme de mencionar que con el avance de las constructoras, muchas familias de isleños que viven del junco están viendo bastante oscuro su futuro. Es muy importante para todos preservar esas regiones lo más naturales posible, porque no es justo que unos pocos intereses empresariales arruinen el ambiente del delta y la vida de quienes lo habitan. Para quien quiera conocer un poco más sobre esta problemática, le recomiendo el documental El Delta, historias del río, dirigido por Martín Vaisman.

 

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