Fenghuang, esa belleza a orillas del río Tuo

Fenghuang es una ciudad nacida en el medioevo chino, perteneciente a la provincia de Hunan. El nombre lo recibe de un pájaro mitológico que reina sobre las demás aves y que representa la unión del ying y el yang (a veces se lo emparenta, de manera equivocada, con el ave Fénix occidental).

La región se encuentra habitada desde hace más de 2500 años por los grupos étnicos miao y tujia, que sufrieron los embates de los pueblos del este de forma frecuente. La fisonomía presente de la ciudad comenzó a gestarse durante la dinastía Qing de principios del siglo XVIII, cuando el emperador Kangxi estableció varias fortificaciones militares para asegurar el control del poder central. Los conflictos continuaron hasta hace algo más de cien años. Entonces los edificios militares se fueron convirtiendo en viviendas, se hicieron más calles, la ciudad creció gracias al comercio. En el último tiempo la mayor llegada de viajeros ha sumado nuevos ingresos y actividades, con lo bueno y lo malo que siempre conlleva el turismo.

Vista desde la parte alta de la ciudad (Fenghuang)

El viaje para llegar hasta allí empezó en Zhangjiajie, donde la lluvia contínua nos había impedido ir al famoso parque. Fenghuang tiene la particularidad, algo extraña para la mayoría de las ciudades chinas que visitábamos, de que hasta allí no llega el tren. Así que desde Zhangjiajie fuimos en tren hasta la ciudad que me pareció la más próxima, que era Jishou . Fue un viaje de poco más de dos horas y por el equivalente a $3 dólares. Enfrente nuestro se sentó una pareja de sesentones que parecía que iban a alguna reunión familiar. Nos regalaron unos dulces que no comieron durante el viaje. Les convidamos mate pero no quisieron probarlo. Fuera de la estación de Jishou, a unos 150 metros, hay una pequeña terminal de buses y minibuses hacia distintos lugares cercanos. Desde ahí hasta Fenghuang se llega en una hora más o menos.

Río Tuo con los cerros al fondo (Fenghuang)

La terminal de Fenghuang está en la parte alta de la ciudad, por lo que al bajar del bus y dar sólo algunos pasos se puede empezar a espiar el curso del río Tuo con las construcciones de madera a sus márgenes. Fuimos con nuestras mochilas caminando algunas cuadras y ya encontramos el río de frente. Siguiendo su curso, hacia nuestra izquierda, empezaba a crecer la ciudad con los verdes cerros de fondo.

Canoa navegando por el río (Fenghuang)

No fue para nada fácil encontrar el hostal donde nos quedaríamos. Esto ya nos venía pasando en China, no era nada novedoso. Caminamos muchas calles, pero el hostal no aparecía por ningún lado. Ni los taxistas pudieron ayudarnos a ubicarlo. Yo me había rendido un poco ante la búsqueda y paré en la calle a comer sushi de vegetales (que no estuvo rico), cuando apareció Bettina para contarme que lo había encontrado, que ya sabía dónde era. Nos hospedamos en el Samila House, un espléndido edificio de madera que respeta el estilo del centro histórico, y nuestra habitación tenía un balcón hacia un pequeño canal.

Samila House, el hostal donde nos hospedamos (Fenghuang)

Perderse es la mejor manera de conocer este mágico lugar, dejar el mapa en el bolsillo y simplemente dejarse llevar. Todo está organizado con el curso del río Tuo como referencia. Son varios los puentes que lo cruzan, cada uno con un estilo de construcción diferente. Incluso hay un par que son para pasar caminando por encima de unas tablas o saltando de piedra en piedra. Hacia el interior van apareciendo pequeñas calles, pasajes, canales secundarios, escaleras, y sin darte cuenta después de un rato aparecés otra vez frente al río. Todo fluye hacia allí inevitablemente…

Puente de piedra sobre un canal (Fenghuang)

En ambas orillas hay paseos peatonales desde los que se obtienen unas vistas muy lindas, con las canoas yendo y viniendo. Los edificios de la primera línea son generalmente de tres pisos, están elevados para cuando hay desbordes de agua y tienen unos balcones muy pintorescos. La zona está repleta de negocios, principalmente de gastronomía.

Paseo peatonal a orillas del río Tuo (Fenghuang)

Edificios a orillas del río Tuo (Fenghuang)

Otro atractivo de Fenghuang es la muralla que protegía la ciudad antigua, a la que se ingresaba por dos de las puertas que todavía se conservan, la del norte y la del este. Sobre cada una de las puertas hay una torre que se utilizaba para vigilancia. Es posible subir y caminar libremente por la muralla, a unos cuatro o cinco metros de altura. Me llamó la atención que había muchos jóvenes que estaban ahí dibujando y pintando el entorno que veían, con mucha dedicación. En una calle cercana compramos para comer media docena de wantán a la plancha (de pollo y de verdura) y estaban buenísimos.

Sobre la muralla (Fenghuang)

A pocos metros de la muralla se encuentra el puente Hong, uno de los más antiguos, que tiene tres arcos debajo por los cuales cruzan los botes a remo. Por esta zona se puede apreciar el estilo de arquitectura característico de los miao. Son esas casas frente al río que parecen colgantes, encajadas en la piedra y con algún pasillo sobre el vacío sostenido por pilotes de madera.

Puente Hong y casas colgantes de los miao (Fenghuang)

Casas colgantes de los miao (Fenghuang)

Un poco más al sur encontramos la pagoda, porque ningún paisaje urbano chino está completo sin una pagoda. En este caso lleva el nombre de Wanming, no es muy alta y está ubicada junto al río de manera tal que pareciera que emerge de él. No muy lejos se ubica otro puente típico que es el peatonal de dos pisos, que nos permite el acceso a una torre con muy buenas vistas.

Pagoda de Wanming (Fenghuang)

La plaza principal se llama Wenhua y está rodeada por varias calles peatonales con tiendas de todo tipo. La actividad por esta zona es incesante, tanto de día como de noche. Es una de las caminatas infaltables para los viajeros, pues entre otras cosas hay muchos locales de venta de artículos de recuerdo y también restaurantes. Para quienes gustan visitar templos, en un radio no mayor a 300 metros de distancia desde la plaza podrán encontrar de las tres religiones mayoritarias en China: budismo, taoísmo y confucianismo. También existe un tempo dedicado a Tianhou, el patrono de los navegantes.

Fenghuang me deslumbró. Es un lugar que sobrepasaba los límites mismos de la hermosura, y lo digo muy en serio. Es de esos que son imposibles de olvidar, como un buen poema que habla de un río y las pintorescas casitas de madera a sus orillas.

Gran puente peatonal con mirador (Fenghuang)

Canal secundario fuera de la muralla (Fenghuang)

 

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